MANCHAS DE HONGOS EN ETIQUETAS 

 

Por Alberto Puga Trigas

Marzo 2002

España

                                        

Hace algunos meses, el coleccionista italiano y buen amigo, Tommaso Sporteli, me pidió información para restaurar la etiqueta de un botellín antiguo de brandy Magno que había conseguido y que estaba en muy mal estado. Yo le pedí una foto del botellín y al verla enseguida vi que no sería tarea fácil ya que el deterioro era considerable. Ante la dificultad de darles las explicaciones detalladas de una técnica que requiere sus buenas horas de prácticas opté por decirle que me lo enviase, que se lo arreglaría yo. Para ser más exacto, tengo que decir que Tommaso también quería arreglar otro botellín antiguo de brandy Soberano y cuyos detalles explicaré en otro artículo, así que le dije que me enviase los dos.

Volviendo al tema del botellín de Magno, al recibirlo pude comprobar que el diagnóstico inicial, basado en la foto que me había enviado Tommaso, se había quedado algo corto. En las fotos que se incluyen a continuación puede apreciarse con claridad el estado inicial de la etiqueta principal del botellín.

Cabe rescatar que la etiqueta presentaba unas fuertes manchas negras producidas por hongos que encontraron en el pegamento de la etiqueta y en la humedad sus mejores aliados. Además, en algunas zonas, especialmente la superior derecha, la etiqueta estaba corroída.

Con pocas esperanzas de conseguir un buen resultado empecé el trabajo de restauración de la etiqueta; lógicamente, el primer paso fue despegarla del cristal, lo que pude hacer con relativa facilidad teniéndola sumergida en agua durante cuatro horas.

 

Una vez despagada la etiqueta, mi preocupación por un buen resultado aumentó ya que pude comprobar que la manchas negras debido a los hongos eran especialmente intensas. Incluyo a continuación dos fotos realizadas a trasluz del anverso y del reverso de la etiqueta y creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que tenía razones para estar preocupado.

 

Entonces, le llegó el turno a la lejía. Como la etiqueta estaba bastante débil era probable que no resistiese ni una sesión de lejía, así que procedí a proteger el anverso de la etiqueta con una fina capa de laca para cuadros aplicada con spray.

 

Tuve necesidad de darle varias manos de lejía, no recuerdo en estos momentos exactamente cuántas pero bien pudieron ser cuatro o cinco de varios minutos cada una de ellas. Con este tratamiento se logró el siguiente resultado:

Las zonas más claras de la etiqueta corresponden a aquellas que inicialmente estaban corroídas. Esto puede verse fácilmente por comparación con las fotos del estado inicial del botellín.

 

Por supuesto, el reverso de la etiqueta quedó totalmente blanco, tal como puede verse en la siguiente foto. A continuación pasé a reponer la parte que le faltaba, pegando toda la etiqueta sobre un papel blanco (de 64 gr/m2) y procediendo a darle un color amarillo que coincidiese con el del resto de la etiqueta.

También procedí a reforzar el tono rojo de las letras que eran de este color y que se habían decolorado algo durante el tratamiento con la lejía.

 

Finalmente le di otra fina capa protectora de barniz para cuadros, aplicándosela también con spray, obteniendo el resultado puede verse a continuación:



Y ya sólo quedaba el último paso: pegarla de nuevo a la botella, operación que hago siempre con pegamento en barra., quedando de la forma que puede verse en las  fotos de la izquierda:

Este botellín también tenía una pequeña etiqueta en la base del cuello que fue sometida al mismo proceso que la etiqueta principal con sólo una única diferencia: se le aplicaron sólo dos manos de lejía porque las manchas de hongos eran menos fuertes.

Por último incluyo las fotos del botellín, de antes y después de realizar la restauración.

 

 

FIN